El próximo 11 de marzo se espera que Ximena Lincolao asuma como la nueva ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación del gobierno de José Antonio Kast.
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El próximo 11 de marzo se espera que Ximena Lincolao (57), la empresaria chileno-estadounidense que la revista Washingtonian alguna vez denominó como “Titán de la tecnología”, asuma como la nueva ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile.
Su fichaje incorpora al gabinete del republicano un perfil con experiencia internacional en educación, tecnología y diseño de políticas públicas, y además marca un hito político: Lincolao se convertirá en la primera mujer con ascendencia mapuche directa en alcanzar el rango de secretaria de Estado.
La recién designada ministra de Ciencia del gobierno de José Antonio Kast, al igual que otros miembros del gabinete, es independiente.
Estudió Pedagogía en Lenguaje y Filosofía en la Universidad de La Serena, y posteriormente, en 1997, emigró a Estados Unidos, donde se radicó en Washington D.C. y ha desarrollado gran parte de su carrera profesional, inicialmente como docente y luego como directora en establecimientos educacionales en Columbia.
Durante su paso por Estados Unidos, Lincolao obtuvo un doctorado en Administración y Ciencias Políticas en la Universidad en la Universidad George Washington. Luego, la nombraron vicesuperintendenta de Educación de Columbia y en 2009 el alcalde del distrito le pidió que se hiciera cargo del Departamento de Parques y Recreación (DPR).
Lincolao también se nacionalizó estadounidense y ejerció distintos cargos dentro del gobierno local del distrito de Columbia.
El año 2016, la revista Forbes la destacó como una de las cinco mujeres que estaba movilizando a la comunidad latina en la potencia norteamericana, y en 2019 la revista Washingtonian la denominó como “Titán de la tecnología”.
Anil Sadarangani, director de Innovación de la Universidad de Los Andes, comenta a The Clinic que “si tuviera que apostar por un sello, diría que Lincolao tiene la oportunidad de cambiar el ‘para qué’ del Ministerio: menos ciencia entendida como fin en sí mismo y más ciencia como herramienta para tomar mejores decisiones país”.
“En Chile hay investigación de primer nivel, pero muchas veces queda encerrada en circuitos donde dialoga poco con lo público y con lo productivo. Un sello potente sería abrir esas puertas: lograr que el ministerio sea un espacio donde se encuentren universidades, servicios públicos, empresas y territorios, no solo para ‘colaborar’, sino para resolver cosas concretas”, añade.
Por otro lado, Sadarangani dice que “ahí lo clave no es de dónde viene, sino cómo arma equipo. Si logra rodearse de capacidades técnicas sólidas y, al mismo tiempo, empujar una mirada más práctica, donde el conocimiento se traduzca en políticas, regulación, innovación y soluciones, puede marcar una diferencia real. Sobre todo en áreas donde el país no puede seguir improvisando: salud, adaptación climática, productividad y gestión de riesgos”.
Los lazos de Lincolao con la tecnología
La futura ministra formó parte de una ONG de acción social por los derechos civiles, comenzó a viajar y a conversar con familias y profesores sobre cómo participaban en el proceso de cambiar leyes en educación. Y tras percatarse de que había mucho interés, pero poca información, en 2012 decidió cofundar la plataforma digital Phone2Action, orientada a conectar a los ciudadanos con la participación cívica en procesos legislativos y sociales.
Sobre esta firma, contó en una entrevista con El Mercurio que incluso la banda Pearl Jam utilizó sus servicios.
“Cuando tenían sus shows, usaban nuestra tecnología para motivar a las personas a registrarse para votar”, relató entonces. La venta de la compañía se concretó en 2019, marcando su primer exit —el momento en que los fundadores e inversionistas de una startup venden la empresa o sus participaciones para materializar ganancias—.
Posteriormente, en 2022, cofundó BuildWithin, que define como una plataforma de tecnología que ayuda a los gobiernos a modernizar los sistemas de capacitación laboral y de desarrollo laboral de la población. “Nosotros trabajamos acá con varios estados, con los departamentos del trabajo, organizaciones así como el Sence y también institutos, fundaciones también a veces que tienen ese interés. Pero la tecnología tiene automatización de procesos que a veces son complicados”, explicó a El Mercurio.
“BuildWithin en inglés significa construir desde dentro, entonces como filosofía nosotros pensamos que todas las personas tienen habilidades, tienen intereses y si la persona trabaja en algo que le gusta y que tienen habilidades innatas, todo lo demás es más fácil”, agrega.
Fuente: The Clinic