Roberto Mayor se convirtió en el primer científico chileno en integrar la Royal Society, una de las instituciones científicas más prestigiosas del mundo. El investigador, radicado en Londres, valoró el reconocimiento, pero también expresó su inquietud por el escenario que enfrenta actualmente la ciencia en Chile.
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Roberto Mayor, investigador formado en Chile y académico del University College London (UCL), fue nombrado fellow de la Royal Society de Londres. Se trata de una de las academias científicas más prestigiosas del mundo, integrada por figuras históricas como Isaac Newton, Charles Darwin, Albert Einstein y Stephen Hawking.
Fundada en el siglo XVII, reúne a premios Nobel, científicos y personalidades a quienes se atribuyen grandes descubrimientos como la penicilina, la fotografía, la primera transfusión de sangre, la pila eléctrica y la aspirina. Ahora, contará por primera vez con un científico chileno en sus filas.
En conversación con The Clinic, el también académico afiliado al Centro de Biología Integrativa de la Universidad Mayor contó que se enteró de la noticia cuando iba camino a un mitín científico desde Londres a Creta. “Me llegó el mail el pleno vuelo“, recordó.
“Inmediatamente después del email que me llegó, me empezaron a llegar felicitaciones de científicos de todo el mundo. Al principio no me quedaba muy claro porque algunos eran muy crípticos en las felicitaciones, pero era por lo de la Royal Society. Unas horas después comenzaron a llegar las felicitaciones desde Chile. Me enteré en el avión, básicamente”, explica.
El camino de Roberto Mayor en la ciencia
Con respecto a integrar la Royal Society, dice sentirse “muy honrado y mi primer agradecimiento es a la gente de mi laboratorio. A todos los que han pasado por ahí porque la Ciencia no es una actividad individual. Comparto el honor de ser elegido fellow con científicos como Newton o como Einstein, que su trabajo era muy individual. Pero hoy en día la biología y el trabajo que yo hago es un trabajo colectivo que involucra a muchos científicos”, detalla el académico.
“Muchos jóvenes estudiantes que han pasado por mi laboratorio, desde mi laboratorio en Chile hasta mi laboratorio en Londres. Por eso mi primer agradecimiento fue para toda esa gente que ha estado en mi laboratorio, científicos, colaboradores, que gracias a ellos he podido hacer lo que he hecho en ciencia y ha permitido este reconocimiento”, recalcó.
Consultado sobre cómo llegó a la ciencia, Mayor comenta que “desde muy pequeño, y esto me lo cuenta mi madre porque no recuerdo, pero siempre me interesaron los animalitos, los bichitos. De hecho mi madre me cuenta que cuando ella iba a la feria y en los choclos habían estos gusanos, le pedía al hombre de la feria si le podía dar los gusanos y me los llevaba a mí. Siempre me interesaron los animales, así que tenía claro que algo relacionado con la biología o con los animales era lo que me interesaba”.
“Después descubrí, ya en la educación media, que los científicos en Chile eran principalmente relacionados a una carrera que se llamaba en esa época Bioquímica. Ahora es más amplio, pero en esa época era bioquímica. Así que por eso entré a estudiar bioquímica a la Universidad de Chile, porque tenía muy claro, antes de que estaba en el colegio, que mis motivaciones era la ciencia y la ciencia biológica”, agrega.
Roberto Mayor tiene una trayectoria científica de más de tres décadas, incluyendo investigaciones pioneras sobre el desarrollo embrionario. Uno de sus numerosos trabajos destacados identificó mecanismos genéticos y ambientales involucrados en el origen del labio leporino y paladar hendido.
“El nivel de la ciencia chilena es excelente”
—¿Crees que esto va a ayudar a que la ciencia en Chile sea más valorada?
—Creo que sería mi aspiración en dos sentidos. Uno, valorar la ciencia en Chile. Lo otro, mostrar a los jóvenes científicos chilenos que, incluso estudiantes, que quienes parten en Chile pueden llegar muy lejos. Esa es mi aspiración, que esto muestre que los jóvenes científicos chilenos pueden tener un futuro al nivel mundial, a nivel internacional.
—¿Crees que en Chile se valora poco la Ciencia teniendo en cuenta que se ha hablado de recortes y limitaciones de recursos?
—Sin duda. Primero tengo que decir que el nivel de la ciencia chilena es excelente, comparable a los mejores científicos del mundo. El problema, o uno de los problemas, es el tamaño de la ciencia, la comunidad científica es muy pequeña y para ello se necesita que la comunidad científica crezca y para que crezca se necesita que se pongan más recursos.
Siempre estoy muy atento de las noticias que pasan en Chile y me preocupa la situación actual del Ministerio de Ciencia. Parece dar un énfasis en lo que llama innovación o ciencia aplicada, que es muy importante y ese es un paso que Chile tiene que dar, pero no es suficiente. Lo que me preocupa es que se descuide la ciencia base, la ciencia básica es fundamental para hacer ciencia aplicada. No se puede construir un segundo piso de un edificio sin tener listo el primero.
Para hacer innovación se requiere una ciencia básica muy fuerte, que hoy día la gracia de Chile es que tiene es la ciencia básica fuerte.
La motivación de hacer ciencia
—¿Cómo crees que se puede inspirar a los jóvenes a tomar estas carreras en un mundo que constantemente está más preocupado de tener trabajos que generen dinero más allá de seguir la vocación?
—Es una pregunta compleja, porque para ser ciencia la motivación no es ni que uno se va a hacer rico, porque no se hace rico, ni que uno se va a hacer famoso. Ahora, a mí me tocó esta cosa por casualidad, pero estar en una entrevista de los diarios y cosas así, pero es muy raro. La motivación principal es el deseo de hacer ciencia, el deseo de entender cómo funciona el mundo, de entendernos nosotros mismos, que es una necesidad humana muy profunda de entender cómo funciona el mundo y este puede ser el mundo de la física, de la biología, de la química. Esa motivación o esa necesidad imperiosa de entender cómo funcionan todos estos aspectos del mundo, es la motivación principal para hacer ciencia. No es ni el dinero, no es ni la fama, no es ni ser reconocido, es esa.
La pregunta que hace es muy atingente porque en estos días hay un énfasis tan grande en la obtención de dinero, idealmente a corto plazo, que la ciencia parecería quedar en último plano. Pero eso no está pasando. Tengo mucha conexión con los estudiantes chilenos y ellos, a diferencia de otros estudiantes de Europa, es que están muy motivados en hacer ciencia. Es un número reducido porque la ciencia chilena, la comunidad es pequeña, pero hay un número importante de estudiantes chilenos muy buenos.
Los estudiantes chilenos y en general los latinoamericanos, están entre los mejores del mundo. Una de las razones de eso es porque hacer ciencia en Chile es tan difícil que los que se atreven ya han pasado el filtro de realmente el compromiso con la ciencia. Eso es algo que no se puede perder, realmente es un valor, el valor del capital humano que tenemos en Chile.
—En la Cuenta Pública, el Presidente Kast afirmó que quiere fomentar el uso y el diseño de Inteligencia Artificial, como científico ¿ves a la IA como un aliado o como un obstáculo a la hora de crear mentes curiosas y críticas
—Como todas las tecnologías, puede tener aspectos positivos y negativos. De hecho, ya la ciencia ha mostrado que la inteligencia artificial permite avances científicos, permite simplificar ciertas operaciones, permite ir más rápido en algunos asuntos. Así que eso, sin duda, eso y muchos otros son aspectos positivos de la inteligencia artificial. Sin embargo, también puede tener aspectos negativos. Como disminuir la creatividad en los jóvenes y muchas universidades están viendo. Por ejemplo, que cuando los jóvenes tienen que escribir un ensayo como parte de una prueba o parte de un examen, recurren a inteligencia artificial que le haga el trabajo por ello. Eso sin duda es un aspecto negativo.
Creo que el balance para la inteligencia artificial es positivo si se lleva correctamente a cabo, si se controla bien. Me preocupa un poco que el énfasis del gobierno esté en la inteligencia artificial, como que fuese lo que va a resolver el futuro de la ciencia en Chile, que claramente no lo es. La historia de la ciencia está llena de descubrimientos inútiles que son los que han transformado el mundo. No son estas cosas aplicadas que uno puede ver realmente el efecto en dos, diez años más. La transformación que el mundo ha hecho, la ciencia cómo ha transformado el mundo, son a través de descubrimientos inútiles.
Por ejemplo, cuando se descubrió la estructura del ADN. Nadie se imaginó la revolución tecnológica que iba a venir después, o cuando se estudió la mecánica cuántica, nadie se imaginó los teléfonos inteligentes que se iban a desarrollar a partir de ella.
Fuente: The Clinic